mario paredes y arrillaga
LA TRAICIÓN DE MARIANO PAREDES Y ARRILLAGA
EL AVANCE DEL EJÉRCITO ESTADUNIDENSE HACIA EL INTERIOR DE MÉXICO
Josefina Zoraida Vázquez
El presidente de la República, José Joaquín de Herrera, hizo lo que pudo para fortalecer al Ejército del Norte y crear un Ejército de Reserva que apoyara a Mariano Arista y cubriera su retaguardia. Aunque el gobierno desconfiaba de Mariano Paredes y Arrillaga, lo nombró comandante de dicho ejército, confiado en que su honor militar garantizaría su patriotismo. De nuevo Paredes exigió recursos y, con ofertas, atrajo a la tropa de la división que mandaba Vicente Filisola para aumentar sus efectivos.
Un contingente de unos doce mil hombres fue disciplinado, vestido y armado; para aumentar el prestigio de su jefe en el Ejército, publicó el periódico Empaminondas. Todas las miradas se centraron en Paredes y hasta Gómez Farías intentó ganarlo para su causa.
Mientras tanto, Herrera aceptó recibir a un enviado especial de Washington, confiado en que vendría a restaurar las relaciones rotas desde la anexión de Texas. Sin embargo, para Polk el asunto de Texas había concluido y el enviado como plenipotenciario llevaba sólo diversas ofertas de compra de territorio. Sus credenciales no eran apropiadas y no fue recibido. Apenas recibió esta noticia, Polk ordenó al general Zachary Taylor avanzar al Bravo, es decir, adentrarse en territorio mexicano o, en último caso, territorio en disputa.

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